sábado 2 de enero de 2010

Nudo: Last days.

Estos días el autor tiene en el cráneo una etiqueta con la palabra "Warnung". Las letras pequeñas que hay debajo repiten:

El presente sujeto experimenta actualmente una Sensación de Últimos Días que conduce a un estado de despedida continua para con sus allegados. El uso de este individuo está contraindicado para personas con hipertensión, hipotensión, tensión y reacciones adversas a: explicitaciones de afecto no solicitadas, ataques de ira repentinos, nihilismo espontáneo, confesiones viejísimas de borracho, amargura atmosférica general sin causas apropiadamente explicadas, falta de calidad lingüística, nulo entusiasmo para los planes a largo plazo y/o bostezos frecuentes.

miércoles 23 de diciembre de 2009

Quoteo: Hunter S. Thompson.


Every now and then you run up on one of those days when everything's in vain… A stone bummer from start to finish; if you know what's good for you, on days like these you sort of hunker down in a safe corner and watch.

Maybe think a bit. Lay back on a cheap wooden chair, screened off from traffic, and shrewdly rip the poptops out of five or eight Budweisers… Smoke off a pack of King Marlboros, eat a nut-butter sandwich, and finally toward evening gobble a wad of good mescaline… Then drive out, later on, to the beach. Get out in the surf, in the fog, and slosh along on numb-frozen feet about ten yards out from the tideline... Stomping through tribes of wild sandpeckers… Riderunners, whorehoppers, stupid little birds and crabs and saltsuckers here and there, a big pervert or woolly reject gimp off in the distance, wandering alone by themselves behind dunes and driftwood…

Hunter S. Thompson, "Fear and Loathing in Las Vegas", 1971.

martes 11 de agosto de 2009

Quoteo: Genesis.

For Absent Friends.



Sunday at six, when they close both the gates,
a widowed pair,
still sitting there

wonder if they're late for church.
And it's cold, so they fasten their coats
and cross the grass.
They're always last
.

Passing by the padlocked swings,
the roundabout still turning.
Ahead they see a small girl
on her way home with a pram.

Inside the archway,
the priest greets them with a courteous nod.
He's close to God.
Looking back at days of four instead of two.
Years seem so few.
Heads bent in prayer
for friends not there.

Leaving twopence on the plate,
they hurry down the path and through the gate
and wait to board the bus
that ambles down the street.

martes 28 de julio de 2009

Zuplachismo: El que se va.

"El que se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen". ¿Quién más está totalmente podrido de esa óptica? Según se ve, estamos hasta el cuello de casos de gente que se va sin que la echen y nunca nunca nunca vuelve. ¿Podrá ser? ¿Estaremos ante un caso excepcional en que la sabiduría popular se evidencia falible?

No desesperéis, mis niños. La validez de los dichos populares no está amenazada. Los refranes repetidos a lo loro siempre tendrán razón en todo. Si alguno parece no cumplirse, no es porque el mundo sea más complejo de lo que puede interpretar un latiguillo, sino porque estamos entendiendo mal la frase.

Decíamos que muchos nunca regresan aunque se vayan sin que los echen. Pues bien, ahí va el error primero: Sí los echan. Vamos, a todos nos están echando siempre de algún lado. Las personas tienden a confundir el acto de echar a alguien con el acto de decirle a alguien que está siendo echado. Definamos "echar" como"obligar a irse" y entenderemos que la cantidad de gente que se va porque la echan es terminantemente mayoritaria.

La realidad es que cuando una persona es echada, o bien obligada a irse, no hay forma de quedarse. La persona que se va no tiene opción. Y es debido a los que no echan que algunos nunca tienen que irse. Nadie está donde está sólo porque elija quedarse, sino también porque alguien elige no echarlos. Alguien les permite quedarse.

¿Qué quiere decir esto, mis queridos? Simplemente que la lección no es "El que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen", sino "El que se va porque lo echan no puede volver".

sábado 18 de julio de 2009

Quoteo: Mystery Science Theater 3000.


DR. FORRESTER:
Frank, I... I can't wait. I want you to open your gift now.
FRANK: Great idea, Pete! As a matter of fact, I picked you up a little something myself.
DR. FORRESTER: For me? You shouldn't have!
FRANK: It was nothing, really.
DR. FORRESTER: Oh, Frank, no, it's the thought that counts. I know that you think that I'm probably just a cold-hearted jerk without an ounce of self-respect for myself or anyone else. But on the other hand...
FRANK: ...
DR. FORRESTER: ...
FRANK: ...Merry Christmas, Dr. Forrester.
DR. FORRESTER: Merry Christmas, Frank.

domingo 12 de julio de 2009

Cuento: "Moraleja: Esperanza y eso".

"Dicen que las moscas tienen una memoria de 15 segundos", Mario Gorchopoulos.

Soy una mosca. Estoy volando. Creo que estoy volando en un baño o algo así. Hay una ventana. Se ve que es de noche. Soy una mosca, ¿dije?. Me quiero escapar. Creo que estoy en un baño. ¡Una ventana! Intentemos escapar por la ventana. No, le erré. No se debe poder escapar por la ventana. Si se pudiera escapar por la ventana no estaría en este lugar. ¿Qué es este lugar? Creo que es un baño. Me quiero escapar, pero no sé si hay una ventana. Y ni siquiera sé si es de día. Soy una mosca. ¡Allá hay una ventana! Me pregunto si me puedo escapar por allá. No, no salió. No vale la pena intentar de nuevo. Si se pudiera escapar por la ventana no estaría en este lugar. Que parece un baño o algo así. Creo que nunca había estado en un baño. Acabo de llegar, creo. Y me parece que voy a tratar de salir. Espero que haya una ventana. Me pregunto cómo entré. No recuerdo cómo entré, así que debe haber sido hace bastante tiempo. ¡Una ventana! Pero no tiene sentido intentar salir por la ventana. Si pudiese salir por la ventana ya lo habría hecho. Lo que sí, puedo intentar salir por la ventana. ¡Sí! No. No salió. Al menos aún conservo la esperanza de poder salir por una ventana. Tiene que haber una ventana. Esto parece un baño, así que aún puedo encontrar una ventana. Ojalá haya una ventana. Espero que sea de día.

martes 7 de julio de 2009

Cuento: "Disco Rojo".

El concepto del siguiente relato fue entregado a nuestra oficina por el agente Mario Lafario. El informe adjunto explica que el relato se encuentra en forma de canción en un disco de vinilo de cubierta roja, editado tal vez en la década del '80. Por razones desconocidas, hacia la mitad del informe el Agente Lafario deja de referirse a un disco y comienza a hablar de un cassette, también de tapa roja. A continuación, reproduciremos el relato en forma más seria de prosa, señalando donde corresponda las partes faltantes (ilegibles en el disco o cassette original).

Mariquita hundió el cuchillo en el estómago del único amigo que le quedaba. Era la segunda vez que esto sucedía en dos minutos, aunque Robertito lo había recibido peor, tal vez por el factor sorpresa. Por el otro lado, Jorgito, o al menos una parte de él, se lo estaba esperando. Igualmente parecía sorprendido.

(Fragmento faltante).

A medida que Mariquita empujaba el cuchillo hacia adentro y el niño se mostraba cada vez más cansado y con menos ganas de seguir burlándose de las madres ajenas, la invadió un profundo y súbito terror, marcado por una ola de frío que le trepó por el cuello y que luego le inundó la cara, ahora transformado en calor, e inmediatamente decidió que debía huir cuanto antes. Incluso con sólo ocho años, podía darse cuenta de que lo que acababa de pasar estaba muy mal. Y la policía jamás creería que tenía razón y que los niños se la estaban buscando.

Por suerte eligió el lado del campo para salir corriendo, de manera que no se cruzó con nadie durante los veinte minutos que pasó huyendo. Habría sido difícil explicar a los vecinos por qué estaba corriendo. Por no hablar de la sangre que le cubría las manos y el vestido. Eventualmente, Mariquita se detuvo, y de pronto se había hecho de noche. O tal vez no; tal vez se había hecho de noche de a poco, pero Mariquita lo notó todo de golpe. Esa noche durmió bajo la lluvia, y por eso cuando al otro día intentó seguir corriendo, notó que su capacidad respiratoria estaba bastante perjudicada, aunque con otras palabras. Se cansaba rápido y tenía tos.

Aunque no tuvo que correr mucho más. Media hora después de despertar, pisó algo que no era y cayó en un pozo oscuro y húmedo. Pasaron algunos minutos, y Mariquita empezaba a preguntarse cómo saldría de ese pozo cuando la interrumpió la memoria hecha presencia de Domingo Faustino Sarmiento. Según se cree, el fantasma pasó los siguientes días atormentando a Mariquita. Cada dos horas le recordaba lo que había hecho y procedía a explicarle las implicaciones morales de lo sucedido. Después de un rato empezó a ponerse más violento, y amenazó con detalladas venganzas y castigos. Al parecer, hacia las últimas horas, el fantasma de Sarmiento casi no hacía más que hablar del infierno.

(Fragmento faltante).

Pasaron los días y Mariquita murió de hambre o de frío o de culpa, no sin antes escribir, en la pared embarrada del pozo, "Moraleja", pero sí antes de llegar a enunciar la moraleja.